La guía (sin dramas) para sobrevivir a la navidad comiendo, bebiendo y moviendo el esqueleto

Cena Navidad

¡Llegó la época más mágica del año! Luces, reencuentros, regalos... y sí, seamos honestos, mucha, mucha comida. Las Navidades son geniales, pero a veces, entre turrón, copas y sofá, nuestra salud se toma unas vacaciones demasiado largas.

Pero ¡ojo! La clave no es prohibirse nada, sino ser listo y equilibrar la balanza. Aca te dejo unos trucos de andar por casa para que disfrutes sin sentir que empiezas enero con una hipoteca de kilos y pereza.

Comer: El arte de no reventar
El error más gordo es saltarse comidas para "compensar" la cena. ¡Error de principiante! Si llegas a la mesa con un hambre voraz, te vas a comer hasta el centro de mesa.

  • Picá algo antes de salir: Media hora antes de la reunión, comete una fruta o un puñado de frutos secos. Engañá a tu estómago para que no llegues a la cena como un animal hambriento.
  • Aplicá la regla del tester: ¿Quieres probar el cordero, el vitel toné y los langostinos? ¡Perfecto! Pero probá un poquito de cada cosa, no el plato entero. Moderación, no privación.
  • ¡Lento, muy lento! Masticá con calma y disfrutá la conversación. Tu cerebro tarda unos 20 minutos en decirte "ya estoy lleno". Si comes a la velocidad del rayo, la señal llega tarde y ya te has pasado de la raya.
  • Volvé al verde: Los días que no tengas fiesta, comé verduras, ensaladas y alimentos ligeros. Esto ayuda a tu cuerpo a resetearse un poco entre banquete y banquete.

Beber: Intercala y vencerás
El alcohol es traicionero. Está lleno de "calorías vacías" (las que no alimentan, solo engordan) y encima deshidrata.

  • El truco del agua: Por cada copa de vino o de lo que sea, tomate un buen vaso de agua. Así bebes menos alcohol, te mantenés hidratado y controlás mejor las ganas de seguir bebiendo.
  • Ojo con los mezcladores: Los cócteles suelen llevar jarabes y refrescos azucarados que son una bomba. Si vas a beber licor, mejor con agua, hielo o refresco light si no podés evitarlo.
  • Disfrutá el brindis: No hace falta que empieces a beber desde que pones un pie en la puerta hasta que te vas. Reservá el brindis para el momento cumbre y luego, ¡volvé al agua!

Moverse: ¡Todo suma!
No te estamos pidiendo que te inscribas en una maratón, pero no dejes que el cuerpo se acostumbre a ser un mueble.

  • Paseos digestivos: Después de la gran comida, en lugar de tirarte al sofá a ver la enésima repetición de una película, proponele a tu gente un paseo para ver las luces de Navidad. ¡Media horita al aire libre y listo!
  • Ejercicio express: Si tu gimnasio está cerrado o no tenés tiempo, hacete una rutina corta pero intensa en casa de 20 minutos. Hay miles de vídeos gratuitos. ¡Quemá calorías antes de que se te peguen!
  • Olvídate del coche y el ascensor: Hacé las compras caminando. Subí las escaleras. Cada pequeño movimiento es una victoria contra la pereza navideña.

En resumen: No te amargues la vida contando calorías, pero sé inteligente. Disfrutá de la comida, bebe con cabeza y no te olvides de mover ese cuerpo. 

¡Felices fiestas saludables!

Lic. Alejandro Patrinós
Jefe del Servicio de Kinesiología
Sanatorio Clínica Modelo de Morón

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