Embarazo y verano: ¿cómo cuidarte del calor y sentirte bien?

Calor y embarazo

El verano puede ser una etapa hermosa, pero también desafiante durante el embarazo. El aumento de la temperatura corporal, la mayor demanda del sistema cardiovascular y los cambios hormonales hacen que el calor se sienta más intenso. Por eso, algunos cuidados simples pueden marcar una gran diferencia en cómo te sentís día a día.

1. Hidratación constante
El primer punto - y el más importante - es tomar agua de manera regular.
No esperes a tener sed: la deshidratación puede aparecer rápido y provocar dolor de cabeza, mareos, irritabilidad uterina e incluso contracciones.
Tip práctico: dejá siempre una botella a mano y sumá frutas ricas en agua (sandía, melón, naranja, durazno).

2. Ropa liviana y ambientes frescos
Elegí prendas claras, sueltas y transpirables.

  • Evitá exponerte al sol directo entre las 11 y las 17, y buscá ambientes ventilados o con aire acondicionado cuando sea posible.

3. Comer liviano:
Seguramente escuchaste la frase:
“desayunar como reina, almorzar como princesa y cenar como mendiga”.
En el embarazo —y más aún con calor— esta idea se traduce en adaptar la alimentación al gasto de energía del día:

  • Desayuno abundante y nutritivo, con lácteos, cereales integrales y frutas.
  • Almuerzo moderado, fresco y equilibrado: ensaladas, verduras varias, carnes magras, granos.
  • Cena liviana, para facilitar la digestión y mejorar el descanso.

El clima cálido juega a favor: invita a elegir alimentos frescos, ricos en fibra y agua, que además ayudan con el tránsito intestinal.

4. Actividad física en horarios adecuados
Si hacés ejercicio, que sea temprano por la mañana o al atardecer.
Evitar las horas de calor extremo disminuye el riesgo de deshidratación, fatiga intensa y mareos.
Importante: si aparece falta de aire, palpitaciones, visión borrosa o disconfort, detené la actividad y descansá.

5. Descanso adecuado
Dormir bien es más difícil con altas temperaturas.

  • Probá ventilar la habitación antes de acostarte, usar ropa liviana y optar por duchas tibias para bajar la temperatura corporal.

6. Señales de alarma
El calor excesivo puede generar:

  • Deshidratación
  • Mareos o desmayos por baja presión
  • Edemas más marcados en piernas y pies
  • Fatiga intensa
  • Golpe de calor (raro, pero grave)

El embarazo ya implica un aumento de la temperatura basal y del volumen circulante, por lo que la tolerancia al calor es menor. Reconocer estos signos y prevenirlos es clave.

Cómo prevenir: hidratación constante, evitar sol fuerte, ropa clara y liviana, ambientes frescos y actividad física en horarios seguros.

Consultar de inmediato si aparecen:

  • Dolor de cabeza intenso
  • Confusión o desorientación
  • Fiebre
  • Contracciones regulares
  • Disminución de movimientos fetales

En resumen...

Con pequeñas decisiones cotidianas es posible transitar el verano de manera segura, cómoda y saludable.
Escuchá tu cuerpo, descansá cuando lo necesites y priorizá el bienestar antes que las obligaciones del día.

Dra. María Elisa Bértola
Jefa del Servicio de Ginecología y Obstetricia
Sanatorio Clínica Modelo de Morón

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